Con un
bloqueo económico que viene desde Octubre de 1960, Cuba no solo tiene problemas
para importar y exportar cualquier cosa; también, y por relación directa, no
produce casi nada, haciendo muy difícil TODO.
De que
vive el país? Increíblemente el mayor ingreso esta dado por la exportación de
servicios (médicos que trabajan en el exterior; es verdad, no es un chiste),
que le da un aproximado de 6.000 millones de dólares al año. Después esta el
turismo, el Níquel y ahí nomas vienen las remesas que envían los cubanos del
exterior para sus familias, unos 2.600 millones de dólares de los cuales el
estado se queda con el 20% limpito.
De que
vive la gente? El ciudadano? (terminología mortal para mi argentinismo, solo un
militar puede ser tan cuadrado. Los nuestros y estos, porque mucha diferencia
no hay) Pues viven de su ingenio y capacidad de reinvención; son gatos que
siempre caen parados y la generación joven, los que están entre 30 y 40 años,
son de una creatividad impactante; solo alcanza con ver a los artistas y
aplicarlo a casi todo el cotidiano.
Paseando
por las calles del Vedado, haciendo rally entre los pozos e intentando
distinguir que pasa en la oscuridad por fuera de lo que descubre la luz del
auto, llegamos a El Atelier.
Un
paladar armado en una casona estilo español, totalmente reciclada y decorada
con una mezcla de clásico con obras de arte demasiado modernas y alternativas
para mi gusto.
Alistado
en la planta alta de la casa, consta de un gran salón en el interior, unas
mesas para pocos comensales en un balcón y una espectacular terraza con varias plazas
donde se puede disfrutar del clima caribeño. Para mí, esta terraza es lo mejor
del lugar, por eso es un restaurante al que no iría si me toca un día lluvioso.
Demasiada
penumbra para mi gusto y la música no es lo que yo pondría, mucho menos
teniendo en cuenta que la mayoría de los comensales son turistas por encima de
los 40.
La
carta de vinos es escueta, pero es la constante en la isla entera, así que no
vamos a criticar este punto. Mientras pensábamos que comer, elegí un vino
francés de Baron Philippe de Rothschard,
Bordeaux 2010 llamado Mouton Cadet.
No me gusto nada. La verdad es que soy consiente de mi ignorancia para apreciar
los vinos Franceses, pero a mi paladar no le gustan en general y a este lo
sufrió. Creo que no voy a tomar más vinos de la tierra de mi abuelo hasta que
alguien se haga responsable de darme uno “genial”. Porque no es cuestión de
precios; este vino costo 40 dólares, por lo que en su tierra debe costar unos 15
dólares. Ni siquiera pagaría ese valor, mucho menos comparado con los que puedo
tomar en casa a ese precio.

De
entrada llegaron tres platos para compartir. Unos rollos de salmón rellenos de queso crema y pasas de uva,
deliciosos; el pescado fresco y la combinación en sus proporciones. Cinco
rollos por porción, es un dato a tener en cuenta.
La combinación de jamón serrano también
era muy buena. Llegado de España (no se pregunta nunca como entro al país),
acompañado con quesos y aceitunas, es una posibilidad abundante y de calidad.
La
tercera y ultima entrada fue la sorpresa
de aguacate. Una suculenta y gigantesca palta o aguacate, acompañada de
camarones salteados. Genial.
No es
esta la primera vez que vengo al Atelier.
Por eso me atrevo a recomendar pedir varias entradas, porque la verdad es que
son todas muy buenas, mientras que los platos fuertes son muy dispares en calidad.
De querer un segundo paso, recomiendo el pescado del día en salsa de camarones y
queso azul, es el que más me gusto.
El vino
se termino, porque hicimos un sacrificio para que así sea, y se pidió una
segunda botella para levantar el momento. De la bodega Concha y Toro de Chile, pedimos un Marques de casa concha del 2010 Merlot. El mozo sirvió de un solo
movimiento la botella entera en las cuatro copas, que alegremente olvido
cambiar y se fue antes de darme la oportunidad de tirarle con el corcho que nunca
me dio. Así y todo, la atención del lugar es más que correcta.

No hace
falta que comente la felicidad de todos los miembros de la mesa al tener un
tinto con cuerpo, estructura y calidad en la boca. En ese momento este Marques
nos pareció un Don Melchor por la comparación.
Los
platos de mis acompañantes fueron simples; un Pargo (pescado) a la parrilla con limón y vegetales que estaba muy
bien y un filete de pollo a la parrilla
que cumplió con lo que se esperaba de él.
Yo me
quise hacer el osado investigador gastronómico y pedí una comida tan cubana
como el Son; un plato de ropa vieja.
Carne desmechada con cebolla y ajíes verdes. No fue una gran idea pedir carne
de vaca en Cuba y mucho menos llegando de la Argentina, pero dicen que macho no
es el que no probo, sino el que probo y no le gusto. Ya probé y prefiero dejarlo así.
El
postre quedo pendiente para la próxima visita; pero usamos el tiempo que nos
dio un par de cafés espresso para disfrutar del estrellado cielo Habanero y
pensar que hacer mañana; porque no todo es comida en la vida, también esta el
vino, que es mucho mas importante.
Dios Toma Malbec
Juan
mayou (@juanmayou)