Parece
que se ha puesto de moda la discusión sobre qué es lo más importante, o no,
dentro de la industria vitivinícola, llegando al ridículo punto de ya no hablar
del vino.
Gracias
a Dios y a la profesionalización de nuestra bebida nacional, el terroir ha
tomado una importancia tal que hasta los consumidores ya hablan de eso. Por
suerte se está trabajando en la denominación de origen y en la delimitación de
las áreas productivas para que podamos tener una real idea del vino que
queremos comprar y tomar.
Como
pasa en gran parte del mundo, con la denominación de origen vamos a tener la
posibilidad de tomar un Malbec y elegir “que tipo” de Malbec comprar.
Un claro
ejemplo de Terroir lo encontramos en los vinos de la bodega Casarena (por nombrar
uno que a mi me parece directo), que produce el JAMILLA´S
SINGLE VINEYARD – PERDRIEL o el LAUREN´S
SINGLE VINEYARD – AGRELO; dos
Malbec producidos por la misma bodega, con la misma cepa, por el mismo enólogo
(Bernardo Bossi Bonilla), separados por unos pocos kilómetros y son dos vinos
con diferencias marcadas; dos bestias, pero diferentes.
Un ejemplo más violento
serian los Chardonnay que Alejandro Vigil hace en Catena Zapata; el WHITE BONES y el WHITE STONES, están diferenciados simplemente por la parte
del terreno en la que están las plantas y dan dos vinos espectaculares pero
totalmente diferentes.
Por
otro lado, tenemos a las bodegas. Dueñas del las etiquetas, los nombres, la
comercialización, el desarrollo y el capital. Factor fundamental en esta
cadena, ya que sin ellas, sus investigaciones y sus inversiones nada seria
posible.
Pero también
tenemos los enólogos, los Winemakers o vinicultores, desconocidos hasta hace
pocos años atrás por el 99,99% de los consumidores argentinos y que ahora han
tomado una relevancia poco común, al punto en el que muchos especialistas
critican su posición de Rockstars.
Posición dada por la gente, en todo caso.
Está
claro que no es bueno creer en la cuestión individualista, formar dioses o Rockstars
como les gusta decir a los críticos. Pero tampoco esta bueno el no ver lo que
realmente pasa.
El
Terroir es realmente importante, no descubro nada al decirlo y basta hablar con
cualquier enólogo o ingeniero agrónomo para escucharlo hasta el hartazgo. Pero
la realidad es que cuando esto empieza, las plantas NO están en el Terroir. En Mendoza
o cualquier otro lado de la Argentina NO había vides. La realidad es que un vinicultor decidió plantar en ese lugar (ahí
vamos a darles la derecha a los Agronomos que no solo están bajo la sombra de
las bodegas, también de los enólogos), decidió que cepa trabajar, como podar, cuando
cosechar y el tipo de elaboración para ese hermoso caldo que después nos llega
para hacernos tan felices que hasta la hicimos nuestra bebida nacional por
sobre el mate.
Con
respecto a las bodegas, ya enumere sus bondades, méritos y no podemos negar que
esta generación de niños genios en parte es por su apuesta e inversión, pero
nunca perdamos de vista que las empresas podrán tomar decisiones, pero son los
hombres los que hacen los logros.
Yo no
pretendo que endiosemos o que nos convirtamos en groupies de nadie; yo solo
digo que debemos respetar y admirar de sobremanera a muchas personas, enólogos,
agrónomos o vinicultores que han cambiado al vino Argentino a niveles tan
extraordinarios que hoy somos respetados y valorados en TODO el mundo, incluso
en contra de nosotros mismos y de muchas políticas internas y externas.
Estamos
ante un momento de extraordinario nivel profesional que si no lo sabemos
valorar, apoyar e incentivar vamos a terminar destruyéndolo como tantas cosas
que hemos dejado atrás en nuestra historia. Dejemos de estar condenados al
éxito para empezar a vivir el éxito y para eso necesitamos reconocer el valor e
importancia que muchos nombres propios tienen en este momento. Pero siendo
consientes de que en equipo es más fácil y rápido.
Dios Toma Malbec
Juan Mayou (@juanmayou)